¿Existe relación entre la microbiota intestinal y el peso?

Actualizado: 8 jun 2020

El sobrepeso y la obesidad son un problema de salud pública alrededor del mundo debido a su alta prevalencia y su relación con enfermedades crónicas como diabetes tipo 2, hipertensión arterial, enfermedades cardiovasculares, cáncer, entre otras.

El aumento de peso a causa de una dieta desequilibrada y un estilo de vida sedentario han sido considerados los principales factores causantes de sobrepeso y obesidad.

Sin embargo, hoy en día se conoce que la obesidad no es una ecuación sencilla y que intervienen más factores de lo que imaginábamos en su desarrollo.


El rol de la microbiota intestinal en el desarrollo de la obesidad y enfermedades relacionadas con la obesidad ha llamado la atención de los investigadores desde hace más de una década.


¿Qué es la microbiota intestinal?



La microbiota intestinal, hace algún tiempo, se conocía como microflora intestinal, y es el conjunto de microbios que habitan en nuestros intestinos. Nuestro intestino contiene aproximadamente 100 billones de microorganismos y solo un tercio de nuestra microbiota intestinal es común en la mayoría de personas, mientras que los otros dos tercios son específicos para cada individuo.


Todos estos microorganismos cumplen funciones importantes en nuestra salud, como por ejemplo:

  • Digerir ciertos alimentos de difícil digestión.

  • Producción de vitamina B y K.

  • Ayudan a mantener la integridad de la mucosa intestinal.

  • Actúan como efecto barrera.

  • Mantienen una adecuada función digestiva.



¿Existe alguna relación entre el sobrepeso y la obesidad con la microbiota intestinal?

Cada vez existen más teorías sobre los mecanismo que nos llevan a la obesidad y estos implican a la microbiota intestinal y a procesos inflamatorios.

Las personas que tienen obesidad tienen su sistema inmunológico afectado, de manera específica se afecta la acción de los macrófagos los cuales se encargan de destruir otras células. Otra de las teorías es que la barrera intestinal pierde permeabilidad y se agrieta y ciertas bacterias la atraviesan y comienzan a circular por todo el cuerpo provocando una inflamación crónica que tiene efecto a nivel del metabolismo, sobretodo en la absorción de la glucosa y de la grasa y da como resultado la obesidad. Muchas investigaciones pretenden comprender si esta es una consecuencia o una causa de la obesidad.

Por otra parte, se ha demostrado que existe diferencia en el tipo de bacterias que conforman la microbiota intestinal en personas que tienen un peso adecuado y personas que tienen sobrepeso u obesidad. Este cambio en el tipo de bacterias se relaciona con una ingesta alta de grasas. La composición de la microbiota intestinal se puede alterar debido a una dieta desequilibrada, un estilo de vida poco saludable y el uso excesivo de antibióticos. Tomando en consideración las relaciones establecidas entre la microbiota intestinal, el metabolismo y la inmunidad, las pautas dietéticas deben servir para generar cambios en la composición de la microbiota, ya que de esta forma podría contribuir al control de la obesidad.

La fibra de las frutas, verduras, frutos secos, legumbres y cereales integrales son el mejor combustible para las bacterias del intestino. Cuando las bacterias digieren la fibra estas producen ácidos grasos de cadena corta que nutren la barrera intestinal para mejorar la función inmune y pueden ayudar a prevenir inflamaciones, lo que reduce el riesgo de cáncer. Cuanta más fibra se consuma más bacterias que digieren la fibra colonizarán el intestino.

Recientes investigaciones demostraron que frutas, verduras, té, café, vino tinto y chocolate negro se relacionan con una mayor diversidad bacteriana. Estos alimentos contienen polifenoles que son compuestos antioxidantes de origen natural. Por el contrario, alimentos con alto contenido de grasa como la leche entera y bebidas endulzadas con azúcar, se relacionan con una disminución de diversidad de bacterias.


La forma en que preparamos los alimentos también es importante, ya que al procesar poco los alimentos frescos la fibra se mantiene. Por ejemplo, consumir verduras crudas o cocinadas al vapor o salteadas tiene mayor beneficio frente a preparaciones fritas.

Además, existen ciertos procesos como la fermentación que fomentan bacterias buenas, conocidas como probióticos del intestino. Los alimentos fermentados están llenos de bacterias beneficiosas, como lactobacillus y bifidobacterias.


Estas bacterias se utilizaban como una forma de conservar los alimentos antes de la utilización de la refrigeración. Actualmente, la fermentación sigue siendo una práctica tradicional en todo el mundo. Algunos alimentos como el kimchi, chucrut, kombucha y yogurt proporcionan variedad y vitalidad a nuestra dieta, así como,  bacterias beneficiosas para el intestino. En el caso del yogurt siempre se debe preferir los yogures con bajo contenido de azúcar ya que esto asegura que tengan la suficiente cantidad de bacterias.


Sin embargo, no es posible asegurar al 100% que estos alimentos, por sí solos, son suficientes para mejorar la salud de la microbiota intestinal.

Estos alimentos pueden ayudar si se los usa como un complemento a una alimentación equilibrada, variada y adecuada para cada persona.

Las pautas de alimentación no se pueden generalizar pues cada persona tiene un organismo distinto.


Referencias Bibliográficas:

http://www.endocrinologiapediatrica.org/revistas/P1-E22/P1-E22-S1079-A394.pdf

https://www.gutmicrobiotaforhealth.com/es/la-importancia-de-descubrir-el-vinculo-entre-inflamacion-microbiota-intestinal-y-obesidad/

https://www.analesranf.com/index.php/aranf/article/view/1762



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